Saturday, July 3, 2010

El primer robot con trabajo de camarero (mozo)


Los clientes de un nuevo restaurante de Bangkok alucinan con el primer 'camarero-robot' del mundo, que sirve con precisión milimétrica platos de cocina japonesa y baila al son de música pop entre los aplausos de los comensales.

Vestido con un traje de guerrero samurái y con una pantalla en lugar de ojos, este particular servidor es el último grito en tecnología robótica aplicada con fines comerciales y quizás el futuro del negocio de la hostelería, según su creadora.

"Son casi perfectos, no piden propina, no llega tarde y la higiene es total""No llega tarde, no se toma una pausa para fumar, y no pide una propina pese a que hace el trabajo de ocho personas por turno", asegura Lappassarada Thanapant, la dueña tailandesa de Hajime, un restaurante de cocina nipona que abrió sus puertas hace menos de dos meses en un moderno centro comercial de la ciudad.

Thanapant explica que la idea del robot le surgió hace seis años, cuando durante un viaje a Japón visitó por curiosidad una feria de robótica experimental y encargó a una empresa local un prototipo de robot con brazos denominado 'Motoman'. En cuanto le presentaron el modelo idóneo, no dudó en pagar seis millones de bat (150.600 euros) por cuatro 'camareros' súper eficientes y rápidos.

"Son casi perfectos, no se pueden equivocar y la higiene es total porque no pueden tocar la comida o a los clientes", señala la propietaria, que confía en recuperar su inversión en menos de dos años gracias a la popularidad del invento.

Un trabajo eficaz
Cada mesa cuenta con una pantalla táctil en la que se piden los platos, según el típico sistema japonés de buffet motorizado y a un precio razonable: 449 bat (14 dólares) por el menú básico y 555 bat (11 euros) por una degustación de carne y pescado importados.

En cuanto la comida está lista, el terminal avisa a los comensales de que el 'camarero' está a punto de llegar, para que nadie se pierda el espectáculo.

Dos de los robots son una versión más simple con un solo brazo, que se encargan de tomar los platos de la cocina y entregárselos a sus compañeros más avanzados, con dos miembros, cuerpo móvil y 'uniforme'.

Estos últimos toman el pedido y tras recorrer en un santiamén un raíl hasta la mesa correspondiente, despachan a través de una pequeña ventanilla que sólo se abre cuando están a punto de llegar y de la que luego se llevan los cuencos vacíos.

Thanapant confiesa que retirar los platos acabados es una de sus asignaturas pendientes, pues los camareros mecanizados detectan si el cliente ha terminado mediante un dispositivo óptico que a veces falla. "De vez en cuando, alguien decide comer la carne pero no la verdura, o se deja algo que quería comerse luego, y el robot se lo lleva enseguida de vuelta", indica.

Tampoco han perfeccionado un sistema para que sirvan las bebidas o pagar la cuenta, casi las únicas funciones que sigue realizando el personal humano, del que también depende colocar cada plato en el lugar correcto para que lo recojan sus compañeros de metal.

La dueña del restaurante reconoce que todavía están empezando y quedan por pulir ciertos detalles, aunque subraya que hasta el momento la acogida entre el público ha sido tan positiva que piensa incluso en abrir otro local en Bangkok, por supuesto también con robots.

Además, y por si todo esto no fuera suficiente, cada hora llega el momento de la actuación. En cuanto empieza a sonar por los altavoces una conocida melodía pop, los robots dejan de servir platos y durante unos minutos se ponen a 'bailar', moviendo sus brazos al ritmo de la música, dando vueltas como una peonza mientras recorren arriba y abajo el raíl entre los aplausos de los comensales.

"A los niños les encanta, muchas familias se quedan hasta la siguiente función para volver a ver el baile", afirma con orgullo Thanapant. (El Mundo – España)

Thursday, July 1, 2010

Así es la nueva tele


Si le gustan las series de TV es probable que desde hace unos años sea usted uno de los asiduos telespectadores del canal Torrent, líder de audiencias en España. Al otro lado del atlántico su alcance es menor. No por falta de interés, sino por exceso de alternativas. EE.UU. vive en una situación privilegiada con esto de las series de TV. Las de mayor éxito se hacen en casa, se retransmiten a unas horas decentes y los seguidores cuentan con dos herramientas fantásticas para no perderse un capítulo.

La primera es el TiVo y sus sucedáneos, los grabadores de disco duro, que permiten ver las series saltándose la publicidad y cuando a uno le viene en gana. En España también los hay pero hay que esperar a que las cadenas se dignen a emitir los episodios doblados. Buena parte de los espectadores pasa. Prefieren descargar y bucear la red en busca de subtítulos.

La segunda es Hulu, una web creada por las propias cadenas de televisión para ver los episodios de las series bajo demanda. Es gratis pero no están todos los capítulos de todas las series. Faltan algunas cadenas importantes, como la HBO, y por lo general sólo están los últimos cinco capítulos emitidos por televisión, con breves interrupciones publicitarias. Aun así, es tan buena que muchos empiezan a plantearse la necesidad de tener contratado un servicio de cable con más de 100 canales que no se ven nunca.

Ayer, Hulu anunció una versión de pago por 10 dólares – 8 euros- al mes que incluye todos los episodios de la temporada actual, más todos los episodios de temporadas pasadas de ciertas series. La publicidad, eso sí, sigue (aunque por lo general está limitada a tres anuncios de un minuto en toda la serie).

Lo interesante del nuevo servicio es que saca a Hulu de la pantalla del PC. Los vídeos de la web básica no pueden verse en otros dispositivos. Son vídeos en flash e incluso los teléfonos con soporte para flash están vetados. Con Hulu +, que es como han bautizado a la criatura, llega la posibilidad de disfrutar de Hulu en una consola de videojuegos –Xbox y PS3-, en un televisor corriente si se tiene un modelo compatible y conectado a la red, en el móvil (por ahora sólo el iPhone) y, más importante, el iPad.
Hasta ahora sólo algunas cadenas concretas, como ABC, se habían aventurado a ofrecer series en streaming para la nueva tableta de Apple. El resultado es fantástico, la verdad, porque por primera vez puedes ver una serie de TV en una pantalla desde la cama (por ejemplo) sin necesidad de sufrir quemaduras de tercer grado con el portátil. Con una tableta –y lo mismo me da que sea el iPad que cualquiera de los modelos que vengan más adelante- el consumo de vídeo es una experiencia mucho más gratificante. Se puede hacer en cualquier habitación de la casa o en cualquier momento del día.

Creo que ya lo he comentado con anterioridad en el blog, pero este es el comienzo de un cambio en la forma de ver televisión. Muchos (especialmente las nuevas generaciones) ya viven en ese “futuro” en el que la tele del salón es sólo una pantalla más, y no necesariamente la principal; en el que el consumo de vídeo ya no es una experiencia familiar, sino personal, como los libros o la música.

En Europa, desgraciadamente, Hulu todavía es un espejismo. Hay motivos para la esperanza. En el post oficial sobre el nuevo servicio, Jason Kilar, presidente de Hulu, habla de una futura expansión a nuevos países. No deja de ser un poco extraño que algo tan universal como las series de TV –pensemos en Lost, por ejemplo- siga teniendo fronteras. Business is business, que dicen. (El Mundo – España)